Habrá sido el mes Abril 2020 que más boletines oficiales se han publicado en España, nos hemos quedado sin las procesiones de Semana Santa, sin la Feria de Abril, sin el Rocío, sin todas esas primeras ferias en ciudades y pueblos, sin esos primeros conciertos de temporada, sin esas primeras vacaciones en la playa o en la montaña (o en casa rascándose la barriga) ….

Me da que nos estamos acostumbrando a esta nueva situación, que estar en casa se está convirtiendo en un deporte nacional y además con alta adicción, también ha acompañado esos días grises y lluviosos.

Comienza a verse algo de luz en Abril 2020, los pequeños pueden salir de casa y esto anima a la población a saber que pronto a ellos también les tocará su momento.

Habrá cambios en la sociedad que han venido para quedarse y otros que se esfumaran a igual que lo hará esta crisis, espero que los directos de Instagram, los Webinar … disminuyan su actividad.

Está siendo el momento para todos aquellos “Sabin dojos/as” que quieren aprovecharse de la debilidad de está sociedad, aquellos que están saliendo de ese largo letargo, de esas cuevas oscuras que nadie encontraba, y ahora por arte de “birli y birloque” son expertos en cualquier materia, nunca he visto tanto master, cursos, cursillo, cursito…. comienzo a ser experta en detectarlo.

Y yo echando de menos en Abril 2020 está sentada en una terraza a la sombra, tomándome una cervecita bien fría y escuchando los murmullos (porque en España hablamos muy alto en cualquier lugar público o privado).

¿volveremos a dar esos dos besos al saludarnos? A mí me da que esto va a tardar y mucho.

Han llegado las desescaladas para quedarse, cada cual se preocupa de cómo, cuándo y con quién puede salir. Ves a gente por la calle con mascarillas, guantes y gorros, otros sin nada (¿estos o son los optimistas o son los suicidas, no me queda claro?).

Me entristece pensar en todos los que ya no están, y no puedo evitar que se me caigan las lagrimas cuando intento ponerme en su lugar, lo tristes y solos que se han podido encontrar esos familiares en los últimos momentos, sin el consuelo de un abrazo amigo.